La mala postura no es el problema

El problema no es la mala postura. El cuerpo busca colocarse en la posición en que se siente más cómodo, que es donde se minimizan todas sus tensiones. El cuerpo es sabio, y la postura que busca es siempre la mejor postura dentro de sus limitaciones. No está bueno ir directamente a corregir la postura (con un corset, por ejemplo), sino tratar de entender qué tensiones internas está intentando compensar. Esas tensiones internas pueden estar instaladas por antiguas lesiones o cirugías, por hábitos aprendidos, o incluso por acontecimientos emocionales. Lo mismo sucede para los malos movimientos. Cuando alguien dice “yo estaba bárbaro, y de repente me levanté de la silla y me quedé duro” no está viendo la imagen total. En realidad no estaba bárbaro, estaba compensado, que no es lo mismo. Al levantarse bruscamente de la silla, el cuerpo necesitó una compensación más, que superó su capacidad de adaptación. Son muchas las cosas que convergen a ese “quedarse duro”. El mal movimiento fue sólo la gota que rebalsó el vaso. Lo que hay que hacer es entender el funcionamiento global de tu cuerpo para ver cómo resuelve o compensa distintas situaciones, y resolver las tensiones internas para que la postura no sea un problema y los malos movimientos no saturen la capacidad natural de adaptación del organismo.


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